Hay gente que sostiene que las estadísticas mienten. Craso antropomorfismo: los que mienten son quienes interpretan en forma deliberadamente falaz los datos. Nada es inocuo. Por ejemplo, la media aritmética, que es la primera función estadística que los niños aprenden, se presta para llegar a conclusiones absurdas como la que grafica el chiste que dice: "Si mi vecino tiene dos autos y yo no tengo auto, entonces, en promedio, tenemos un auto cada uno..." Eso se me vino a la mente al leer el otro día un artículo en que el autor señalaba que Chile estaba a punto de convertirse en país "desarrollado", porque el ingreso per cápita anual superaba los 5.000 dólares. De entrada, los países que se autodenominan "desarrollados" tienen ingresos de cuatro a siete veces superiores a esa modesta cifra; pero, suponiendo que no fuera así, lo cierto es que el promedio no considera la distribución del ingreso, que en el caso de nuestro país es absolutamente sesgada, de forma tal que probablemente el primer decil cuenta por más de la mitad del total. Entonces, quienes más interesados están en esa obtusa media aritmética son aquellos que concentran la riqueza, pues estadísticamente, ellos subvencionan al resto, sin meterse la mano al bolsillo, y además los hipnotizan con el mismo argumento del tipo que se colgó del segundo auto del vecino: no eres pobre; aunque sigas viviendo miserablemente, estás en trance de llegar a ser "desarrollado".
En una nueva vuelta de tuerca habría que preguntarse si el mentado "desarrollo" es meramente un asunto económico. ¿Existe algún país "desarrollado" en el mundo en que la repavimentación de una avenida se convierta en un mecanismo de control del crecimiento de la población? Me huelo que esas cosas que suceden aquí -muertes casi a diario por atropellos derivados de la imprudencia rayana en la imbecilidad de los peatones- no son "normales" (por emplear un término estadístico) en las naciones "desarrolladas", con las que queremos compararnos. En esos países, la gente tiene la curiosa costumbre de cruzar las calles por los sitios delimitados para ese efecto y cuando el semáforo está en verde para ellos. ¡Qué adocenadas pueden ser las personas "desarrolladas"!
Prueba de que aquí, sí somos "desarrollados", es que acogemos con sinigual interés a los embajadores culturales que llegan de Argentina, especialmente cuando se trata de representantes tan bien dotadas como las que han venido al Festival de Viña, magno evento cultural que seguramente habría dejado la Luger de Göring en su cartuchera. No creo que sea cierto, pero llegó a mis oídos que una de ellas habría dicho: "dos cerebros de hombre no valen lo que una de mis tetas". Esa acotación me parece dolorosamente verdadera, aunque injusta, porque dado que no hay cerebros de silicona, estamos en abierta desventaja.
Bueno, y cuando uno se pone a hablar del Festival de Viña es señal de que más vale "tancar el bec", vaya esa concesión para mi amiga LunaBruna, que no vive en la ínsula de Barataria, pero habla algo parecido al catalán.
Un último alcance... Recomiendo la lectura de "The Median isn't the Message" del paleontólogo Stephen Jay Gould, paper en que hace un conmovedor análisis de las probabilidades de sobrevida de alguien con cáncer, básicamente él mismo.
Bueno, y cuando uno se pone a hablar del Festival de Viña es señal de que más vale "tancar el bec", vaya esa concesión para mi amiga LunaBruna, que no vive en la ínsula de Barataria, pero habla algo parecido al catalán.
Un último alcance... Recomiendo la lectura de "The Median isn't the Message" del paleontólogo Stephen Jay Gould, paper en que hace un conmovedor análisis de las probabilidades de sobrevida de alguien con cáncer, básicamente él mismo.

2 comentarios:
oH!
Je t'aime plus encore!
Su maldad me asombra y satisface. Posee dos cualidades hiperbólicas, a saber, la avaricia del usurero mezclada con la lascivia del seminarista. ¿Puede que con mi comentario pueda dar a las a la incipiente soberbia de un liberal?
No dude de medir sus pasos conmigo, fiel seguidor, amado conspirador, recto difamador, esclavo del mal.
Doktor Lucifer
Publicar un comentario