Mejores y Blogs
El otro día me percaté de que Bazuca tiene una categoría en la que uno accede a los 100 mejores comentarios sobre películas. Con pocas esperanzas de encontrar alguno de los míos, decidí revisarlos y, aparte de confirmar mi presentimiento, me llamaron la atención dos cosas:
1) La mitad de los comentarios son de un tal Alberto Ortiz, que actualmente no figura entre los comentaristas top.
2) Había una cantidad no menor de entradas, que en términos de forma y contenido, no aportan nada.
Copio el comentario de la película “Mente Siniestra” de Ortiz -seleccionado entre los mejores 100 y, significativamente, no considerado por los usuarios entre los más útiles- y el mío, en el que casualmente y en un bucle infinito a lo Gödel-Escher-Bach, hice alusión a una afirmación, bastante tonta, que él había hecho en el suyo. Juzgue el que lea.
Mente Siniestra 14
Esa mente... 23-04-2005
Alberto Ortiz
Es difícil entender la capacidad de la mente y los campos que puede abarcar, y de eso trata este film. Tiene suspenso, medio tonto pero suspenso al fin y al cabo, y tiene a Robert de Niro (uno de mis actores favoritos) en el reparto. ¿Quieres conocer a Charlie? Cítalo a tu casa, pero de noche... Para qué estamos con leseras, Mente Siniestra igual asusta, no hay que negarlo. Un acto de honestidad y humildad, pero en sí la película igual deja mucho que desear... Averíguenlo. Suerte.
Comentarios más útiles, según los propios usuarios
Esquizofrenia à deux y penosa caída libre sin paracaídas de un gran actor 05-08-2005
Xenon, xenon@vtr.net
Aborto de un director desconocido que intenta copiar a Brian de Palma sin lograr su truculencia (¿alguien puede?). Dicho sea de paso, Demente está basada en lo mismo -y es casi tan mala como esta película. Tampoco logra crear la atmósfera de Sexto Sentido, film que evidentemente le sirvió de fuente de inspiración, eufemismo por intento de copiarlo.
Pero, de lejos lo peor es que la historia no se sostiene. Es muy fácil producir suspenso, angustia, miedo, lo que sea, si el guionista, por una parte, no respeta la lógica más elemental y, por otra, recurre al viejo truco de ocultar información clave y mantenernos engañados durante más de una hora, para al final salir con un desenlace absolutamente descabellado. Contrariamente a lo que plantea Alberto Ortiz, pienso que el hecho de que asuste no basta para validar una mala película. Si hasta Freddy Krueger asustaba... -al menos en las primeras doscientas Pesadilla. Lo más triste de todo es que Robert de Niro se haya prestado para ser una comparsa más en esta producción que gira en torno a la niña, lo único creíble de la película. Amén.
Esto me llevó a una reflexión sobre cómo se configuró ese ranking y, yendo más lejos, bajo qué criterios se determina lo que es mejor. Un problema antiguo, que se remonta a Platón, quien refiriéndose a los gobernantes en “La República”, sostuvo que debían ser filósofos. Más allá de la clara connotación gremialista de tal recomendación, en nuestros tiempos, defender un sistema aristocrático (literalmente, “gobierno de los mejores”), no sólo es peligroso, sino que nos retrotrae a la pregunta inicial. Porque, ¿quiénes son “los mejores”?
Saltamos así del cine a la política. No voy a entrar a agitar el debate sobre una de las aporías de la en otros tiempos, noble Política, como es el de la legitimidad de las autoridades, pero sí comentaré que durante la semana revisité un blog en el que hay una gran cantidad de citas de Borges, que son una delicia de inteligencia e ingenio combinados
http://clementinesky.blogspot.com/2006/06/humilde-seleccin-del-borges-verbal.html
entre ellas, la que sigue, que viene a cuento:
“La democracia es una superstición basada en la estadística”
La propietaria del blog en cuestión es una tal Clementina, periodista chilena de 33 años, que entre sus autores favoritos, aparte de Borges, menciona a Enrique Lihn, y se declara amante de los gatos. Claro que la pantalla lo aguanta todo y bien puede tratarse de una anciana que lo más enjundioso que lee es “Las Últimas Noticias”…
Para terminar, un comentario sobre otro blog, Sentence de un tal Ralph Robert Moore:
http://www.ralphrobertmoore.com/index.html
¿Cómo llegué, meses atrás, a ese sitio? No tengo idea, pero es la ejemplificación perfecta de cómo un tipo infatuado y colindante con el solipsismo puede escribir interminablemente (y no es una metáfora) sobre trivialidades, naderías y obviedades.
Un par de perlas tomadas del artículo -¡de 2.787 palabras!- titulado:
“Some people are afraid to bring their ribs to Memphis”
“Mary and I only go out about twice a month. The rest of the time, we stay indoors.”
Esta declaración es magnífica en su inanidad. En términos lógicos, hubiese bastado con la primera frase, porque la segunda está contenida en la primera. Por otra parte, pone de relieve la folie à deux que el tipo comparte -en un aislamiento deliberado- con su mujer y, por lo demás, ¿a quién, salvo a sus gatos, puede importarle si salen o se quedan en la casa?
“The thing is, with a back injury, it affects every movement of your body.”
Aparte del hecho de que alguien que se reputa a sí mismo como “escritor”, debería evitar escribir como un boxeador jubilado, la epifanía mental que sigue a la reflexión sobre la lesión en la espalda, es una perogrullada que da vergüenza ajena leer.
Lo dejo hasta ahí, para no caer en lo mismo que señalo en el mail que le mandé –y no me contestó- al tipo, en el que entre otras cosas le decía: “I completely forgot your website, until today, a bad day from the begining. If English was my mother tongue, I would try to compete with you and write in full detail everything that happened to me on this Wednesday, the car that was blocking my way out in the morning, the fact that I left my glasses at home and had to return from my office since I can't see without them, and so forth...”
Mi diagnóstico para Ralph es E.L.T. (epilepsia del lóbulo temporal), afección que se caracteriza por un uso obsesivo, pedante y vacuo del lenguaje escrito.
Sin embargo, también podría tratarse de un síndrome de Geschwind
http://en.wikipedia.org/wiki/Geschwind_syndrome
pero, la verdad es que, así como lo que él escribe, simplemente da lo mismo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario