martes, julio 08, 2008

Leería los diarios...

Hoy, como todos los martes voy a ir a ver a mi amigo Roberto. Tiempo atrás, se le ocurrió que investigáramos la forma en que había evolucionado la amistad y de hecho tuvimos una primera aproximación al tema cuando hablamos de la relación sui generis entre Montaigne y Étienne de la Boétie. La última vez conversamos de la no menos peculiar relación que tienen Hamlet y Horacio, en la que, pese a las diferencias de cuna y de trato (Horacio lo llama “sweet Lord”) hay algo profundo y conmovedor, que los une a todo trance.

Valga lo anterior como un preámbulo para que se entienda por qué ayer estaba buscando información sobre la amistad y me topé con un artículo escrito por una tal Jenni Russell para el diario británico “The Guardian”. Cuando comencé a leerlo y vi que la casuística era el ingrediente principal del texto, pensé que al igual que en otros artículos de prensa, me iba a encontrar con una hemorragia interminable de opiniones que conformarían un rosario de lugares comunes, junto con una trivialización –y en esa medida, degradación- de la relación a la que se refería.

A veces es mejor no tener demasiada imaginación y/o menos prejuicios…, porque el artículo era muy ameno e interesante. Lo cierto es que el “bajo continuo” del artículo es la soledad radical del hombre, de la que hablaba Ortega, tanto más desesperada cuanto menos consciente. Juzguen ustedes mismos.

http://www.guardian.co.uk/theguardian/2005/jan/24/features11.g2/print

Ese artículo era el primero de una serie de tres sobre las relaciones modernas. Los otros dos, sobre el matrimonio y el trabajo, los encuentran aquí:

http://www.guardian.co.uk/money/2005/jan/25/genderissues.familyfinance/print

http://www.guardian.co.uk/world/2005/jan/26/gender.workandcareers/print

No es novedad que el sistema económico capitalista neoliberal, con su torpe afán de maximizar los beneficios propios a costo de lo que sea (por ejemplo, de todos los demás), termina mercantilizando las relaciones humanas –amistosas, conyugales y laborales. De otra parte, los eternos, estúpidos politiqueos y luchas de poder de los miembros del sexo masculino, así como el doble discurso en el trabajo, y la mezquindad prevalente en cierto tipo de relaciones que se dan en los tres ámbitos, son algunos de los rasgos típicamente humanos que esos artículos abordan.

Si aquí en Chile tuviéramos periodismo de esa calidad, creo que hasta leería los diarios…

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